La ética del soldado

Mi amigo Héctor ha escrito lo que sigue (y me ha dado permiso para publicarlo aquí).

La ética del soldado

Incluso en las sociedades cristianas, donde se valora tanto la vida, se acepta que un soldado pueda matar. Y se acepta no sólo porque las muertes que pueda causar el soldado sean para evitar otras en la sociedad a la que protege, sino también porque de la misma manera que está dispuesto a matar también está dispuesto a morir, o al menos a exponerse a situaciones en las que podría perder la vida.  Además, a quien está dispuesto a matar es a otros también dispuestos a matar, a menudo causantes del conflicto. Salvando la estupidez humana, hay, una cierta ética en ello; una ética que garantiza que no haya frivolidad, que quien mata valora la vida porque puede perderla; en suma, una ética que nos permite pensar que el soldado es fiable y no mata civiles desarmados por ejemplo.

Los diputados sólo necesitan 7 años para cobrar la pensión máxima, aparte de tener un plan de previsión social en parte financiado por los Presupuestos del Estado, y poderse jubilar antes que el resto de los españoles. Y son estos mismos diputados los que toman decisiones como el importe de las pensiones, siempre inferior al importe de las que ellos cobran, o los años que se deberá cotizar para poder cobrar la pensión máxima, siempre muchos más que los que ellos necesitan; decisiones que a ellos no les afectan.

Los diputados tienen una especie de subsidio de desempleo o indemnización por cese de actividad de más de 3.000 Euros mensuales. Son estos mismos diputados los que deciden el período y la cantidad de la indemnización por desempleo del resto de los españoles, inferior a la que ellos cobran; decisiones que a ellos no les afectan.

Muchos diputados han estudiado en universidades privadas y muchos de sus hijos lo han hecho en escuelas privadas, y son estos mismos diputados los que deciden sobre el sistema educativo público y su financiación; decisiones que ni a ellos ni a sus hijos afectan.

La mayoría de los diputados no dependen de la sanidad pública; pueden permitirse acudir a centros privados y muchos incluso tienen un seguro médico privado. Pero son estos mismos diputados los que deciden los presupuestos dedicados a la sanidad pública, o si privatizar o no la gestión los hospitales públicos; decisiones que no les afectan.

Incluso asumiendo que no hubiera diputados que actúen por interés propio e incluso asumiendo que crean realmente que las medidas que están tomando son necesarias y convenientes, hay muy poca ética en todo esto. Parece que el Gobierno está dispuesto a matar por el bien de España, pero no a morir. Además no está dispuesto a matar a los causantes del conflicto sino a civiles desarmados.

Además, inspira poca confianza que quienes toman medidas contra los españoles no se vean  afectadas por ellas. Si los diputados y sus familias se vieran afectados por las medidas que toman tanto como se ven afectados el resto de los españoles ¿de verdad verían estas medidas como medidas necesarias e inevitables?

España se hunde.

Se hunde a causa de la peor crisis financiera que ha tenido jamás y de la que puede tardar muchos años en salir.

Se hunde porque, aún saliendo de la crisis, no tiene un sistema científico ni productivo lo suficientemente grande competitivo y moderno.

Se hunde porque el boom de los 60 se hace mayor. Cuando los muchos que nacimos en los 60 cumplimos 7 años no había suficientes escuelas ni maestros (yo hice 2º de EGB en una clase en la que daban 1º y 2º a la vez!). Cuando cumplimos 14 no había suficientes Institutos de Enseñanza Media y éramos más de 40 en clase. Cuando cumplimos 18 no había plazas en las Universidades; ni siquiera había plazas suficientes en el ejército para hacer el servicio militar y salió aquello del “exceso de cupo”. Cuando cumplimos 25 no había trabajo y se empezó a oir hablar del paro. Cuando cumplimos 30 no había pisos y empezó el boom del ladrillo. Ahora cumplimos los 50 y en la década anterior, en la que más se gasta en la vida, nos hemos gastado lo que no teníamos. No sólo los políticos. Todos; sin que los que se supone que deberían controlar esto hayan hecho nada por evitarlo; al contrario, coincidiendo con el interés de Alemania por tener intereses bajos y con un negocio financiero e inmobiliario montado para que cuantos más préstamos se dieran, mejor.

Cuando cumplamos 60 todo el estado del bienestar será inviable.

España no va a salir de esta con una estrategia convencional. Sus problemas son mucho más serios que los de otras democracias.  Necesitamos una estrategia extraordinaria liderada por un gobierno extraordinario.

Un gobierno extraordinario tendría que destacar en dos cosas en las que ninguno de los gobiernos que hemos tenido ha destacado: ingenio y capacidad de unir a los ciudadanos.

Si Apple entrara en crisis, ¿a quien pondría en la cúpula directiva a tomar decisiones? ¿al mejor financiero del mundo para ver cómo puede ahorrar más? ¿Este financiero va a inventar el dispositivo más revolucionario que saque a Apple de la crisis?

El problema de España a corto plazo es ahorrar, ¡pero el verdadero problema es generar riqueza!

La necesidad aguza el ingenio, y si algo necesita España en estos momentos es un gobierno ingenioso, y no un gobierno de abogados y contables que además no están acuciados por la necesidad. Con todos mis respetos para los abogados y los economistas, cuyo papel en el gobierno es sin duda imprescindible, tengo que decir que su papel no puede ser el papel esencial; al contrario, deberían estar al servicio de mejores ideas.

Ahora necesitamos un gobierno mucho menos político y mucho más participado por emprendedores, ingenieros, filósofos, científicos e incluso artistas capaces de mostrar los puntos de vista más inverosímiles.

La unión de los ciudadanos es un tema igual de complicado que el del ingenio, en España, en Estados Unidos y casi en cualquier parte.

Parece que de forma natural unos somos, o nos volvemos, más liberales, o de derechas, y otros más progresistas, o de izquierdas y parece que una gran parte de la causa de la desunión se debe a esa diferente visión de las cosas. Pero también unos somos Católicos, otros Budistas y otros ateos, unos somos del Real Madrid, otros del Athletic de Bilbao y a otros no nos gusta el fútbol, unos somos de Ciencias, otros de Letras, otros deportistas , a unos nos gustan los toros y otros están en contra, unos somos vegetarianos y otros no e incluso unos somos antisistema, otros sólo queremos cambiarlo y otros dejarlo como está… y nada de esto o todo ello puede ser causa de unión o desunión de las personas, dependiendo de cómo se enfoque.

Los seres humanos pensamos de forma muy diferente unos de otros pero todos sentimos lo mismo. Hay muchas más razones para la unión que para la desunión. No tendría sentido que hubiera un partido político del Real Madrid, Católico, a favor de los toros y liberal y otro anti-sistema, pro vegetarianismo, en contra de los toros y de izquierdas. Es ridículo. Ningún partido político y ningún gobierno deberían representar sólo un conjunto de ideas que desunen. La esencia de los gobiernos debe ser el bienestar de los ciudadanos, y el bienestar es bienestar.

Actualmente la unión por este tipo de ideas es tan fuerte que un partido político es capaz de tolerar e incluso ocultar a un político corrupto sólo porque piensa como el partido. Esto es inadmisible. Defienda las ideas que defienda,  un delincuente es un delincuente.

La segunda fuente de unión y desunión son los nacionalismos. Es cierto que funcionan bien en países como Japón o Israel, pero España es y quiere ser un país mucho más diverso. Pretender unir a los españoles mediante el nacionalismo español es ridículo y parece que nadie se da cuenta de que causa el efecto contrario. Primero porque la esencia de muchos españoles es no sentirse  español; está bien, no pasa nada por sentir orgullo de las cosas que tu país hace bien y vergüenza de las que ha hecho mal; acabamos de salir de una dictadura; durante un tiempo  la mayoría nos hemos sentido en un país de pandereta a años luz de Europa; tampoco está mal sentir vergüenza de los seres humanos de cualquier parte cuando vemos lo salvajes que podemos llegar a ser; es parte de la esencia. Y segundo porque existen otros nacionalismos que no son españoles, especialmente en Cataluña y en Euskadi. Está bien también, tampoco se sienten españoles, como muchos españoles, es parte de la esencia.

Los nacionalismos unen tanto como desunen, por eso tampoco tiene sentido un partido que defienda una idea de nacionalismo, y menos aún español una vez se ha admitido que en España hay varias naciones.

Un gobierno extraordinario debe ser plural en todos esos sentidos, y debe crearse para llevar a cabo proyectos ilusionantes para crear riqueza y bienestar.

La alternativa puede acabar siendo un gobierno de ultraizquierda, de ultraderecha o de ultra-algo; es sorprendente que aún no haya surgido algún líder con carácter mesiánico. Si se llega a dar este escenario, la solución que muchos verán será sencillamente dejar España.

Parece que estamos muy lejos  de tener el gobierno que necesitamos. Con todos mis respetos a las letras, estos proyectos no van a venir de los señores de letras que nos gobiernan, secuestrados de ideas religiosas, nacionalistas y políticas, y menos aún si no se ven directamente acuciados por la necesidad.  Es pasmosa la incultura política y de los medios de comunicación de este país en la mayoría de las ciencias y las tecnologías. ¿Cómo podemos permanecer impasibles mientras a nuestros hijos de 16 años les hacen leer “Los milagros de Nuestra Señora” cuando no tienen ni la más remota idea de cómo utilizar el procedimiento científico, no saben nada de semiconductores, no son capaces ni de controlar sus emociones, tienen una idea absurda de lo que es el ser humano..? No sólo estamos hundiendo esta generación, también la siguiente ¿Estamos locos?  ¿De qué queremos vivir?

Parece que nadie se lo toma en serio o nadie se lo cree. Se hunde un país que aún con trazas de país de pandereta ha hecho muchas cosas bien. Un país que en unas pocas décadas ha alcanzado unos niveles de bienestar, igualdad social y libertad impensables hace 50 años; gracias a Europa pero sobre todo gracias a sus propios ciudadanos. ¿Jubilación a los 67? ¡Dudo que haya dinero para pagarnos las pensiones ni a los 80! Esta es la situación. Hagamos algo, pero hagámoslo sin recurrir a iluminados

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Acerca de Rafael Tesoro Carretero

...ya soy el olvido que seré.
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